Reino Unido: Clarie Goodman: 'Recetar en enfermería no lleva a sustituir al facultativo'

 

Diario Médico.-08/03/2006

 

La posibilidad de que el médico deje de ser el único prescriptor reconocido del SNS ha suscitado en España opiniones encontradas, pero en países como Reino Unido las enfermeras llevan años recetando

 

Claire Goodman, profesora de Investigación de Servicios de Salud del Centro de Investigación en Atención Primaria de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) ha defendido las ventajas de la prescripción en enfermería en la II Edición del Diploma de Experto Universitario en Gestión de Cuidados de la Escuela Andaluza Salud Pública.

¿Cómo respondieron los médicos a la introducción de la prescripción en enfermería y cómo responden ahora?

-Es importante recordar que la medida se ha debatido durante veinte años en el Reino Unido y su introducción ha sido gradual. Fue recomendada por primera vez en 1986 por una revisión independiente que detectó retrasos innecesarios y problemas de continuidad asistencial entre quienes recibían cuidados comunitarios debido a que las enfermeras tenían que esperar la prescripción del médico.

Globalmente, ha habido poca resistencia de los facultativos a modificar sus hábitos y a pasar a una fórmula de prescripción que pretende mejorar la continuidad asistencial y la accesibilidad de los fármacos. Por otra parte, los médicos se han implicado mucho en el asesoramiento de las enfermeras, así que el proceso de cambio ha sido conjunto.

Por supuesto que se expresaron dudas, lo cual es normal en un proceso así. Lo lógico es que una decisión de este tipo se discuta. A medida que se extiende la apertura de la prescripción siguen surgiendo estas objeciones, que sólo reflejan la necesidad de más investigación sobre la prescripción por personal no médico, su coste y sus consecuencias para los pacientes.

¿Cuáles son los beneficios clave de este tipo de prescripción para el paciente?

-La continuidad asistencial, especialmente en el caso de los pacientes crónicos y de los que requieren cuidados paliativos.

¿Y para el médico?

-Los facultativos no se ven obligados a tomar decisiones apresuradas sobre pacientes con los que quizá no hayan tenido mucho contacto previo. Médicos y enfermeras no deben competir: si los cambios no benefician a los pacientes, no tienen razón de ser.

¿Romper los límites tradicionales de la prescripción no puede entenderse como una injerencia en las competencias de los facultativos?

-La introducción de la enfermera prescriptora supone añadir esta función a los cuidados que ya venía proporcionando. No ha surgido como una reivindicación profesional y, que yo sepa, no hay datos que indiquen que la iniciativa ha llevado a sustituir a los facultativos en sus funciones, aunque sin duda ha sido un primer paso para nuevos servicios proporcionados desde enfermería.

¿Y no puede ser negativo para el sistema?

-Según las encuestas, los pacientes no sólo no tienen problemas al respecto sino que manifiestan tasas más elevadas de satisfacción.

Si se implantara el modelo en otro país, como España, ¿qué pasos deben seguirse para aplicarlo sin problemas?

-La iniciativa empezó con un pilotaje y cada paso se ha supervisado con la máxima atención. Las enfermeras han tenido que superar cursos acreditados de nivel universitario, y han contado con mentores que son prescriptores médicos implicados en su asesoramiento.

La clave es que existen diferentes niveles de prescriptores en enfermería, según su formación y el contexto clínico en el que trabajan. El curso básico lo han seguido más de 23.000 personas desde 1994, y el extendido -que permite una cartera de servicios más amplia- debería llegar a los 10.000 alumnos este año.

¿Por qué no en España?

La consejera catalana de Salud, Marina Geli, tiene experiencia en propuestas polémicas. Tras haberse atrevido a plantear el pago por consulta, llevó al Consejo Interterritorial la idea de abrir la prescripción a enfermeros y farmacéuticos (ver DM del 1-VII-2005), lo cual motivó todo tipo de reacciones contradictorias. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, se negó tajantemente a incluir esta posibilidad en la nueva Ley del Medicamento pero dejó abierta la puerta a estudiarlo en el futuro. Entre el sector la acogida también fue desigual: Semfyc y la Academia de Ciencias Médicas la consideran una medida conveniente si se aplica con rigor. En cambio, Semergen y SEMG han expresado más reparos. Pedro Cañones, secretario general de la segunda de dichas sociedades, ha llegado a calificar el proyecto de barbaridad, argumentando que 'lo que hay que hacer es darle al médico más tiempo para prescribir'.